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| Los inmigrantes al volante, observados con lupa |
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En los últimos meses, los conductores foráneos han emergido como un grupo de riesgo en la seguridad vial. Mientras el número de fallecidos en las carreteras cae, el de extranjeros aumenta.
Según un reciente informe publicado por el Real Automóvil Club de España (Race), el año pasado el número de muertos de origen extranjero (tanto turistas como inmigrantes) en accidente de tráfico representó un 14 por ciento del total, dejando un saldo de 30 víctimas más que en 2006. Por nacionalidades, los rumanos son el colectivo inmigrante con más fallecidos en la carretera, seguidos de marroquíes, portugueses y ecuatorianos.
Por este motivo, propone «una convalidación exhaustiva que incluya cursos prácticos gratuitos para que los inmigrantes aprendan cómo es la circulación en España». Por el contrario, Esteban Cancelado, presidente de la Federación Estatal de Asociaciones de Inmigrantes y Refugiados (Ferine), opina que «debe permanecer tal y como está», y no considera necesario «hacer nuevas peripecias», ya que «las normas de conducir son internacionales». Actualmente, la legislación establece que los inmigrantes procedentes de países de la UE que residan en España pueden conducir con el permiso expedido en su país, aunque han de tener más de 18 años.
Además, podrán solicitar el canje por el carné español equivalente en cualquier momento en la Jefatura Provincial de Tráfico, con la salvedad de ciudadanos rumanos y búlgaros, que han de acudir con cita previa.
La reforma del Código Penal en materia de seguridad vial considera delito no sólo la conducción sin carné, sino también manejar con una tasa de alcohol superior a la permitida, esto es, 0,6 miligramos de alcohol por litro espirado o bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas. Asimismo, es delito superar de forma extrema el límite de velocidad.
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